
Ayer disfruté de mi segundo día en playa (como le dicen los lugareños). Ni rastro de la lluvia que habían anunciado, una pena porque por lo menos se habría refrescado el ambiente un rato. A partir de las 10 de la mañana no hay quien aguante en la calle, sólo se puede estar en el agua. Ayer me quedé traspuesto en la arena y los muslos volvieron algo más que rojos...
La temperatura del agua es insultante, la semana pasada me bañé en Lekeitio y se te ponían los pies rojos pero no del calor precisamente... no sé la diferencia de grados que hay pero demasiada. Y todavía le oí a un paisano que decía: "Su madre, está bien fría" y se quedó tan tranquilo... estuve por mandarle al cantábrico a que probara algo bueno.
Por lo demás las horas centrales del día las paso echando una buena siesta, empapado en sudor, eso sí... pero mejor que estar en la calle seguro. Anochece a eso de las 8, y a partir de las 6 es cuando mejor se está en la playa, el sol ya no pega y el calor es más soportable.
Playa del Carmen básicamente consiste en su 5ª avenida, a medio camino entre un centro comercial y un parque de atracciones, poblado por guiris enrojecidos y edificios chorras. Los mariachis buscan a quien cantar serenatas y las margaritas no salen precisamente del campo. En fin, allí iba yo apatrullando la ciudad... y como era sábado noche fui a tomar una cerveza y elegí la terraza del hotel Fiesta Siesta, las mesas bajo unos enormes árboles que tienen que dar una sombra muy interesante por el día. El caso es que había actuación en directo: un chico a la guitarra y una chica cantando standards del blues y el jazz. Que reconociera la mítica "Fever" y "Cheek to Cheek". Sonaba realmente bien... De camino a casa robé la matrícula a un coche abandonado al que había echado el ojo... un souvenir
2 comentarios:
fijo que el agua estaba realmente templadita tirando a fría.
ya me empiezo a hacer a la idea
enjutin!!!
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